Ayer he recibido de la Asociación Galega de Linfedema un enlace a una noticia sobre una Unidad de Linfedema en un hospital de Galicia, concretamente el Clínico Universitario de Santiago de Compostela. Aquí os dejo la noticia:
"La unidad de linfedema que puso en funcionamiento en el Clínico el servicio de Rehabilitación del complejo hospitalario ha tratado en 7 meses a 58 personas de grandes hinchazones, casi todas provocadas como consecuencia de la operación de un tumor. El 78% han sido mujeres, a quienes se extirparon los ganglios en una intervención de cáncer de mama. «En el 28% de quienes se operan de mama se presenta este problema, y si en su tratamiento se asocia radioterapia aumenta al 35%», afirma María José Misa, médica rehabilitadora que atiende esta prestación. Hay una segunda especialista, Bibiana Villamayor; y con ellas ejerce en la unidad la fisioterapeuta Montse López.
En operados de mama -el 99% de las atendidas en Santiago eran mujeres y solo en un caso asistieron a un varón- resultan afectados los brazos, que aumentan de volumen de manera espectacular. En los casos más avanzados el mal se conoce como elefantiasis, porque presentan además piel gruesa y endurecida. Pero también puede afectar a las piernas y a otras partes del cuerpo, a personas operadas de otros tumores diferentes al de pecho. Además, hay linfedema idiopática (de causa desconocida) que se presenta incluso en niños, en quienes suele afectar a los miembros inferiores, afirman.
El tratamiento es lento. Si el paciente está afectado de un miembro inferior acostumbra a durar sobre hora y cuarto por sesión, y alcanza las dos horas si es en las piernas. Acuden todos los días a recibir rehabilitación y se les ofrece, inicialmente, 15 sesiones continuadas. Al finalizar se evalúa su estado y se valora si continúan o no. Si mejoran siguen durante unas dos semanas, y para mantener la buena evolución conseguida se les prescribe una media o unas mangas, que se hacen a medida y se encargan a una empresa de Alemania. La mayoría del coste de ese material, unos 200 euros, lo asume la sanidad pública.
Montse López explica que la mayoría se quejan de dolor cuando llegan a la consulta: «tienen además sensación de pesadez, no consiguen doblar el brazo, y otros problemas. En las primeras sesiones suelen notar una mejora rapidísima. En el tratamiento que ofrecemos utilizamos técnicas como la presoterapia por compresión y onda sonora».
Al recuperarse se les recomienda que intenten evitar sobrecargas y coger pesos con el miembro afectado; y que procuren no tener pinchazos o quemarse, pues pueden favorecer las infecciones, que se deben evitar."
Fuente: La voz de Galicia
viernes, 28 de agosto de 2009
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